La sanción

Rosa Molina López · Tres Cantos (Madrid) 

Encontré un enorme pájaro dentro de la jaula vacía de la terraza. Me miraba altivo, sin miedo, imponiendo respeto y distancia. No me quitaba el ojo de encima desde que aparecía, me acercaba para llevarle comida y me alejaba hacia la salida. Hasta mi gato desapareció, como si tuviera la sospecha de que, si no mantenía las distancias, él sería el perjudicado. ¿De qué planeta vendría?, me preguntaba yo una y otra vez mirando su pico afilado y sus plumas, que el sol cambiaba de color. Una procesión de amigos desfilaba por mi casa todas las tardes. Un día una enorme uve de aves irisadas surcó el cielo. Cuando llegué a casa, corrí a la terraza y vi la jaula vacía, los barrotes rotos y una nota: “ya he cumplido el fallo del tribunal: un mes de prisión por tráfico de conejos. Gracias por el gato”.

 

 

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