La indemnización

Alejandra García Daniel · El Soto de la Moraleja, Alcobendas. Madrid 

No soporto más esta situación. Mis tarjetas de crédito han dicho “hasta aquí” y ya no puedo pedirle más dinero a mi madre. Y, para colmo, ha llegado otro recibo, este del teléfono, y el banco dice que no lo paga. Hicimos un pacto, ¿o es que ya no te acuerdas? Me dijiste que todos nuestros problemas se acabarían cuando consiguieras que el administrador judicial firmara la indemnización. Han pasado tres meses, ¡tres!, y todavía nada. Y ni siquiera podemos contratar a alguien que ponga las cartas sobre la mesa y le obligue a garabatear su nombre en un papel. Te empeñas en jugar a Ally McBeal y ni siquiera has terminado la carrera de Derecho. Mira la nevera, ¡ni una maldita gaseosa! He conseguido trabajo en un hotel, pero está en la costa, así que disfruta de la indemnización. Tú solo.

 

 

 

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