Haciendo zumo

Alejandra Joanes Martínez · Benifaió (Valencia) 

El vencimiento del juicio no le había quitado la sonrisa. Se había excedido en la pena y lo sabía. El, desde hacía un segundo, culpable, gritaba lindezas sobre él y su madre. No le importaba. Ahí estaba él, seguro de sí mismo y jodidamente guapo. Me habían pedido una columna a favor del ya oficialmente culpable de corrupción y de la subjetividad del juez, pero yo sabía que era imposible que mi pluma no delatase que cada vez que le veía, en mi interior, sonaban campanas de boda. Mis amigas me reprochaban que no le dijese nada y que saliera con el alguacil de turno. Pero para ello, siempre tuve una respuesta: -Mientras espero a mi media naranja, voy comiendo mandarinas.

 

 

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