Existir

LUIS FILELLA GARCIA · BARCELONA 

Me pregunto si un sonido que nadie oye, un grito que nadie escucha, una pregunta que nadie responde, ha existido realmente alguna vez. Es como las burbujas de una gaseosa, ascendiendo para saltar luego al aire y desaparecer para siempre. Me pregunto si esas palabras pronunciadas por el acusado desde el banquillo mientras juez y fiscal miraban distraídamente sus papeles –algo sobre un supuesto pacto y la falsedad de un recibo- fueron efectivamente pronunciadas, si siquiera llegaron a constar en el acta y, si lo hicieron, si alguien las leyó o las leerá nunca… pienso en eso mientras contemplo la calle desde la habitación de mi hotel, hasta que me despierta el sonido desabrido del teléfono, vibrando y desgañitándose desde la mesilla de noche. Lo observo como a un animal extraño y desconocido, y dejo que aúlle. Si nadie lo oye, nadie responde, nadie lo escucha, probablemente no existe.

 

 

 

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