DESATASCO

Ana María Lezcano Fuente · Santa Cruz de Bezana (Cantabria) 

Había ido a aquella ciudad de provincias para finiquitar un pacto. No quería sentarse en el banquillo aunque su mujer estuviera muerta y el asesino a sueldo sentado en el bar del hostal de segunda esperando el resto del dinero del acuerdo. La gaseosa que tenía delante hacía extraños y bellos reflejos debido a los fríos rayos del sol de enero que se colaban por la vieja cortina. En el bolsillo del abrigo, el viudo, además del resto del dinero que debía al individuo impertérrito de enfrente, tenía un recibo del pago del trabajito, impuestos incluídos. El texto rezaba: desatasco en fregadero e instalación de nuevos aparatos. ¿ Sería suficiente ? Pensó que sí…Lo importante era que ella ya no le atascaría más la vida…

 

 

 

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