Buscando pareja

José Joaquín Palacios Galán · Madrid 

Me encontré con Alfonso Chico en la puerta del número dos. No parecía él: barba de dos días, toga arrugada. Parecía estar en el clímax de una resaca descomunal y sus ojos pedían socorro. Me acerqué a él y le tendí la mano: -¿Desde cuándo no coincidimos? -Supongo que desde antes de mi divorcio -respondió. -No sabía nada… -Divorcio profesional también, porque ella se fue con Pérez, mi socio. A paseo el juramento religioso y el profesional. Al principio intenté apañarme sólo, pero ya no doy abasto. -Lo lamento y te entiendo, un compañero en el que apoyarse es muy útil. Le brillaron los ojos y me preguntó: -¿Y si tú y yo abriéramos un despacho? Nos conocemos hace tiempo y seguro que la cosa funciona. Lo pensé sólo un segundo: -Alfonso, ¿tú crees que podría funcionar un despacho que se llamara Chico y Calvo?

 

 

 

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