ANTES DE LAS TRES

ANA MORENO CIERCOLES · BARCELONA 

Martes, y no había acabado aquel maldito recurso, siempre tenía algún vencimiento más urgente. Llamé a Ramiro, mi procurador, y le comenté que presentaríamos el escrito mañana, en la guardia, antes de las tres. Sonó mi móvil, era del colegio de Jaime, habían suspendido sus clases, y debía pasar a recogerle. Me fui corriendo, siempre se queja de que soy la última en llegar. Salí del parking a toda velocidad, con la mala suerte de rozar el coche con una columna. Cuando llegué estaban sonando las campanas de la iglesia, las tres en punto, pero me dio pena, ya no quedaba ningún niño, a excepción de él, con la única compañía de una mandarina entre sus manos. Entró en el coche, me disculpé, pero su cara denotaba enfado. En ese momento me di cuenta, de que, el único regalo que pediría estas navidades sería, “llegar antes de las tres”.

 

 

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