Loco de ley

MARIA REINA HERNANDEZ · Almoradi (Alicante) 

Encontraron su cuerpo tirado sobre la alfombra. Su mano, agarrotada, se aferraba al saxofón con el que se había ganado la vida últimamente. Nadie diría que aquel pobre, al que la panza le había reventado un botón de la camisa, había sido en otra época el Adonis de los magistrados de Madrid. Decían que había perdido la razón a base de trabajar para el gobierno en la expropiación de tierras y de venderse a los bancos para evitar la dación de pago en las hipotecas. Se cegó con la ley como otros se ciegan de amor hasta que se volvió completamente loco y no supo si era un hombre o una máquina. Cuando encontraron su cuerpo, todos, fingieron no conocerlo.

 

 

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