Metamorfosis

José Alexis Rivero González · Vecindario (Las Palmas) 

A Miguel le habían enseñado que la clave de su profesión estaba en las relaciones personales, por lo que no paraba de degustar los mejores menús en compañía de los responsables de las empresas que pasarían a su cartera de clientes y a engordar sus altas comisiones. Trabajaba en uno de esos grandes bufetes que consiguen acuerdos para evitar pleitos, hasta que una mañana fue consumido por la hoguera de unos despidos por “causas económicas”. Tras superar la afrenta moral del hecho, Miguel usó su indemnización en alquilar una oficina más pequeña y menos céntrica que la que antes tenía, y el destino cambió el perfil de su clientela. Cinco años después, D. Miguel es conocido por ser el “azote” de poderosas entidades, de esas que pagan por no ir a juicio, pero para él la Justicia ha pasado a ser algo que no se puede arreglar a golpe de talonario.

 

 

Queremos saber tu opinión