Desde la República de Olfenstadt

ANTONIO VILLARREAL MORENO · VALENCIA 

Dicen que soy el mejor abogado especializado en divorcios, y por eso mi clienta, la esposa del presidente, me llamó desde Olfenstadt para asistirla. Me ofreció unos honorarios desorbitados y la estancia con todos los gastos pagados en la exótica República mientras durara el pleito. Y me vine. Pero el caso incluía una serie de claves que no me comunicó. Advertí la primera inmediatamente: esta apartada República está sometida a una férrea autoridad militar. La segunda: aquí intentar un divorcio, fuera de los casos previstos por ley, supone la comisión de un delito castigado con la hoguera. Para completar el menú, los abogados en Olfenstadt comparten siempre pena con sus clientes. Según el presidente, así es seguro que se implican totalmente en cada caso. La posibilidad de no cobrar les parece insustancial, una veleidad del materialismo de occidente… Mañana se dicta sentencia. Mañana sabré si volveré o no de Olfenstadt.

 

 

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