Voodoo

Iñaki Arbilla Ruiz · Pamplona 

Antecedentes: Primero. El vudú como método de coacción a prostitutas ilegales no acepta una defensa racional, pensé cuando conocí a Precious, una tétrica madame nigeriana. Segundo. El juez González Sotelo, también convencido racionalista, machacaría a mi defendida. Y de paso, gustoso, aguaría el estreno a su alumno aventajado. Tercero. Los argumentos anteriormente descritos pronosticaban un estrepitoso comienzo como abogado de oficio. Fundamentos de derecho: El asunto acabó de torcerse durante la primera sesión. Una tras otra, las testigos se retractaban. A mi lado, Precious parecía dominar aquella farsa. También a Sotelo, cada vez más compungido. Hasta que el viejo profesor cayó fulminado por un infarto. En el caos posterior encontraría casualmente a los pies de Precious una ofrenda espeluznante: fotografías horriblemente mutiladas de sus ex empleadas y del magistrado fallecido. Aterrador. Fallo: La jueza sustituta dictó el sobreseimiento de la causa… Y el fin de mi fe en la razón.

 

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