La prueba gráfica

Jerónimo Gallego Pérez · Valladolid 

Hasta esta ocasión todas las actuaciones judiciales habían terminado en sobreseimiento. La población musulmana mantenía un cerrado hermetismo y resultaba imposible descubrir a quienes mantenían la bárbara costumbre en la barriada inmigrante. Pero ahora, cuando la causa estaba conclusa llegó al Juzgado un sobre y en su interior una nítida fotografía que permitía distinguir perfectamente el cuerpo de la niña, las personas que lo sujetaban, la vieja que acercaba la cuchilla a los genitales de la aterorizada criatura, unas mujeres al fondo que extendían los brazos en la ceremonia de la ofrenda: el argumento completo de la ablación del clítoris. Quedaron fuera de foco, naturalmente, las dos agarenas jovencitas que habían manejado habilidosamente la cámara.

 

 

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