Venganza

Teresa Bautista Polo · Salamanca 

Le conocí cuando yo era un inmaduro estudiante de derecho haciendo la pasantía con un importante abogado de la ciudad. Siempre se dirigía a mí con desprecio, me llamaba «el pichón», y seguramente tenía razón, en aquellos años yo parecía una pequeña ave asustada de aspecto poco lustroso. Esta mañana, en la cacería, me ha reconocido de inmediato y me ha vuelto a llamar como lo hacía en el pasado pero de modo mucho más coloquial. Le habían informado que yo era el artífice y principal dirigente de la huelga, y recordaba que hace años le había visto usurpar clandestinamente un legajo del despacho que con el tiempo utilizaría para hacerse rico. Hoy sudaba más de lo habitual, sabía que tenía que negociar conmigo y esta vez yo llevaría las riendas.

 

 

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