La diferencia

Benigno Rodolfo Palero Valdivia · Lima (Perú) 

Hice mi pasantía con un Juez laboral suplente, muy cachondo. En su oficina éramos tres practicantes, dos varones y una mujer. Nos puso apodo a cada quien. Yo era “Pichón”, el otro “Pico de Oro”, y la dama, bastante cándida,” Paloma”, nuestros nombres de combate según él. Con el juez había que saber algunos códigos: “Me voy de cacería” era la salida con nueva conquista. “Paloma, estoy en huelga, como mango verde”, que estaba con la libido por las nubes. “Fulana está buena para mi legajo”. En fin, la jerigonza se nos estaba pegando a la conversa. Una tarde llama una vocal superior requiriendo al juez. Nuestra compañera contesta: -Se fue de cacería… -¿Qué? -Estaba de huelga… -¿¿?? – Quiero decir que se fue de cacería porque estaba en huelga y necesitaba llenar su legajo… Al día siguiente: -Paloma, Palomita, te voy a incluir en mi legajo… -Gracias, doctor…

 

 

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