El fajador incansable
Juan Luis González · CórdobaLa mulata con su conjunto amarillo limón paseaba su palmito por el ring, mientras portaba un cartel con el número tres, y enseñaba hasta el alma. A pesar de ello, pude verle en un rincón del cuadrilátero, mientras su entrenador, un gordo oriental, le quitaba el sudor o las babas, o ambas cosas, con una esponja chorreando de agua. Así que era verdad, me dije, que Balbuena, en otro tiempo brillante abogado, compañero de bufete, había perdido el juicio, y encontrado su nueva vocación: darse mamporros en combates de segunda categoría. No sé si me guiñó, o es que tenía el ojo así, un poco a la virulé, pero cuando aprecié aquella mirada que yo sólo conocía, mientras se iba para el otro prenda a tantearse los guantes, supe que debía haber ido a la ventanilla de apuestas, y apostar por él, “El Potro de los Estrados”, el fajador incansable.
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Gérald Genta later remarked that the idea for the bezel came from a childhood recollection of seeing a hard-hat diver being prepared for a descent into Lake Geneva. But the link brass ‘scaphander’ helmet he recalled bears no relation to its subsequent octagonal execution. Besides, no diver’s helmet was joined to its dry suit with the sophistication and elegance exhibited in the gently tapering, Art Deco-inspired bracelet Genta drew. – Royal Oak: From Iconoclast To Icon