Confianza

Pedro Fernández Puig · Getxo (Vizcaya) 

Lo copié de una película. El cirio comenzó el fuego, después ni rastro. Por eso no quería un abogado de turno de oficio inexperto, concentrado en mi asunto, estudiándolo a fondo, contrastando contradicciones y descubriendo mis deudas…, mi amante. Necesitaba un abogado que, confiado en su experiencia, viera los árboles, pero no el bosque. Necesitaba que, siendo su yerno, la familia y mi dinero le confiaran lo suficiente para suponer…, para no verificar… Alguien que, desconsolado porque ardiera el negocio que antaño ayudó a levantar a mi padre, viéndome desamparado, quisiera protegerme. Confianza…. La confianza era el boleto que conformaba mi apuesta. Pero me confié demasiado. No preví que el abogado contrario pudiera ser de oficio; ni que mi caso era el primero para aquella jueza sustituta tan exasperadamente trabajadora, que verificó, que nunca confió, que condenó… Ahora, en la cárcel, tengo otro abogado, ¡gratis! Ha apelado. Confío en él.

 

 

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