Cóctel Omnibus

Teresa Arjona · Benidorm (Alicante) 

Sigo en mi pequeño bufete terminando de enviar un conjunto de documentos a la «ventanilla única» telemática del Juzgado («¡Juicio de Desahucio…/ mañana último día!», grita el pósit amarillo pegado en mi pantalla).Cansado, observo que el letrero luminoso parpadeante del edificio de enfrente – PRESTADORES DE SERVICIOS LEGALES S.A – insiste en recordarme,jactancioso,que el pez grande acabará comiéndose al pequeño. Es medianoche y me siento un renacuajo.Para animarme decido preparar mi privado cóctel: cerveza (muy negra), ginebra (como caiga), gotita de angostura (amarga), vino tinto (peleón)y medio limón (estrujado). Agito la coctelera canturreando el final de la novena de Beethoven y unto de sal (cicatrizante) el borde del vaso. Bebo con fruición, cual esponja sedienta, ese «totum revolutum». Ya en la calle, con mi viejo paraguas, bailo desinhibido bajo la torrencial lluvia.

 

 

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