Amado Profesor

Cristina López Rodríguez · Las Palmas de Gran Canaria 

Es mi profesor de matemáticas quien me contempla a través de la especie de ventanilla que hay en la puerta de mi habitación en el centro psiquiátrico; el mismo que me enseñó que el cerebro de los niños es como una esponja capaz de empaparse de nueva información a cada instante; y fue él quien me sugirió que estudiase una carrera de letras cuando le pregunté repetidamente por el significado del símbolo¡€™conjunto vacío?. Gracias a su consejo llegué a ser una abogada de reconocido prestigio, de esas que trabaja en un bufete de renombre; hasta el día en que perdí completamente el juicio con motivo de una sentencia en la que el juez falló condenando a mi cliente en lo que fue el litigio más determinante de mi carrera profesional, ese pleito que me mantiene encerrada en esta cárcel para enfermos mentales hasta que consiga recobrar la cordura.

 

 

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