El beso

Manuela Maciá · Elche (Alicante) 

Me dejó en la cuneta, tirado como un pelele. Sin responder a ninguna de mis preguntas después de soltar toda su retahíla de frases inapelables. Fría como un fiscal se limitó a fingir que le interesaba la letra de la canción que emitía la radio del coche. “Lo nuestro ya no puede ser. Ya no te quiero, así que se acabó. Necesito sabia nueva en mi vida. Me da igual que lo comprendas o no. Yo tengo que luchar por mi misma, absolutamente nada me hará cambiar de opinión.” ¿Qué se puede hacer ante un abandono tan rotundo? ¿Cómo se conjuga la resignación? Aún notaba la calidez de su último beso sobre mi mejilla. La verdura del césped bajo mis pies me molestó. Miré el reloj, había quedado con el perito en aquella urbanización perdida. No tardaría en llegar así que más tarde decidiría qué hacer con el cadáver.

 

 

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