Mi primer caso

Javier Martín Ninet 

¡Menuda encerrona! – No te preocupes, esto será un caso fácil, para que un novato como tú, se vaya fogueando, haciéndose un nombre. Tener un buen cartel siempre atrae clientes. ¡Y una leche! Tenía que ser un sencillo proceso defendiendo al dueño de una imprenta acusado “injustamente” de explotación laboral, pero acabo resultando, que el pájaro que estaba sentado a mi derecha, jugueteando con su teléfono táctil, se dedicaba a imprimir billetes falsos de 500 euros. Y yo sin saber nada, me presento delante del juez. Por si fuera poco, el “Profesor”, como llamaban al fiscal que ejercía la acusación, presentó una lista intachable de testigos, todos policías con impresionantes hojas de servicio, y por mi parte sólo testificaría un tipo que encima estaba en busca y captura. Señoría casi mejor que dicte sentencia y mándelo a la cárcel, y acabemos con este primer fracaso de mi carrera judicial.

 

 

 

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