La demanda

Marta Garín Montañez · Madrid 

Sobre la mesa de la cocina descansaba tibio un plato precocinado y sonaban canciones para días nublados. Hacía años que las mismas fotos languidecían en las paredes, sonrisas de hace tiempo, caras que apenas recuerda, puentes en paisajes detenidos pintados de ocre. En el dormitorio la cama desecha, el colchón anhelando la escarcha de un cuerpo nuevo, el olor a vacío, el silencio nunca inocente de sabernos perdidos. Se sentó en el sofá sabiéndose hueca, como una calabaza que algún niño rubio ha vaciado para hacerla parecer fantasmagórica. El esqueleto cruel de una vida. Los restos de algo que nadie quiso nunca. Un cuerpo desmayado sobre el colchón. Allí decidió poner en marcha su último recurso, iniciar la batalla legal que encumbraría por fin su carrera. La demanda definitiva que la haría feliz. Y sin miedo a represalias escribió con trazo firme:¡€™Estela Friedsen contra la soledad?

 

 

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