INCAPACITACIí N

Jose Manuel Gancedo Navarro · MADRID 

Inocente, recurso, nublado, puente, calabaza. Esas fueron las palabras que dijo ante la pregunta del Juez. Su señoría alzó una ceja, me miró y dejó claro que estaba totalmente convencido de que ella estaba desequilibrada. Algo se me movió, la sensación de que este caso había terminado. De que mi estrategia había sido todo un éxito. Daba igual que esa mujer estuviera en sus cabales. Daba igual que fuera mi cliente pero que yo no trabajara en realidad para ella, sino para el bastardo de su hermano. Se me debió de mover dentro la conciencia. Esa que me gritaba que haberla engañado haciéndola creer que la mejor solución para ser declarada inocente era hacerse pasar por enferma mental, era lo más inmoral que había hecho nunca. Su hermano miró cómplice desde el otro lado de la mesa. Sonrió y agarró la mano de ella.

 

 

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