Especial viernes

Norma Giner Ramón · Barcelona 

Esperábamos con ansia los viernes nublados. Aquellas tardes, mamá no acudía al despacho. Aguardaba en el patio del colegio y corríamos a casa cruzando el puente, para culminar nuestro día cocinando galletas de calabaza. Era nuestro pacto sellado con complicidad en la cocina. Llegaba papá y finalizaba la estoica fiesta en medio de un reguero de azúcar pegado en el pelo y una algarabía de contagiosa risa. Tras besarnos, solicitaba la ayuda de mamá para redactar un recurso. «Papá me necesita, cielo», era su premisa. Yo me quedaba jugando hasta que ella aparecía mucho después para acostarme. Hoy es viernes y amenaza lluvia. Me ha costado veinte años dejar de ser inocente y pedirle a mamá que imparta técnicas culinarias a mi hija, mientras mi marido y yo formalizamos… un recurso de amparo. Finge estar escandalizada: «…¡¨Cuando te diste cuenta?. Sonrío divertida. «Tan sólo hace un nanosegundo…».

 

 

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