Triunfador

Juan Domingo Delgado García · Dos Hermanas (Sevilla) 

Era un salón luminoso, lleno de bellas personas, todas mirándome, a mí, cordiales y agradecidas. Todos parecían felices en mi compañía. Subí al estrado entre los elevados personajes allí reunidos. Hablé como Obama, con épica. Clientas satisfechas con mi defensa, muy atractivas ellas, me otorgaban guiños sugerentes. Relamiéndome por el triunfo, anticipaba un lujoso porvenir y grata compañía. Incluso la abogada más famosa, mi competidora, me asentía con una sonrisa amable. De pronto, ¡horror!, por entre la divertida gente, avanzó hacia mí una anciana malhumorada, como si le debiera la fianza, desaliñada, rulos en el pelo, bata, pantuflas rotas por el dedo gordo, taza de café en una mano y tostadas con mermelada en la otra. Con un horrendo alarido me espetó: ¡arriba marmota! ¡Tu audiencia comenzaba a las nueve y son las once de la mañana! ¡Así no se ganan los juicios!…Otro despertar traumático con mamá.

 

 

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