Robo de Joyas

Isabel Santervaz · Las Palmas de Gran Canaria 

Nunca soñó Carmen que defender a su amante en el caso del robo perpetrado en una joyería, tendría un final tan inesperado.

Deseaba creer en su inocencia, pero cuando lo interrogaba percibía que las verdades que Andrés le confesaba, estaban disfrazadas de mentiras. Habían discutido antes del juicio. Ella le pidió total sinceridad para poder defenderlo. ¡l la trató de incompetente.

Lo vio temblar en el estrado dentro del traje azul, cuando el juez lo declaró culpable y denegó la fianza.

Con cierta frustración, la abogada llegó a casa y se desplomó en el sofá. Durmió como una marmota.

Se levantó temprano y se dirigió a la cocina. Hacer mermelada la tranquilizaba cuando estaba ansiosa. Buscó, a tientas, la olla en el armario y, al desplazarla, cayó a sus pies. El suelo quedó cubierto de confitura de naranja picoteada por piedras preciosas con destellos multicolores que le hirieron la vista.

 

 

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