Revancha

Víctor Salgado Ferreiro · Rivas Vaciamadrid (Madrid) 

La lluvia de indicios apuntaba directamente a la ganadora de la carrera. Arrestaron a la liebre cuando subía al podio. No pudo justificar la pérdida de su calcetín derecho; el mismo que encontraron, anudado con saña, en el cuello de la tortuga. El abogado, para librar a su clienta de la cazuela, ideó un brillante discurso sobre la locura transitoria de un personaje público sometido a una gran presión mediática. A pesar de ello, el alegato de Esopo fue definitivo en aquel caso: “He creado un monstruo”.

 

 

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