El anciano

Xoan Piñeiro Cochón · Santiago de Compostela (A Coruña) 

Aquel anciano tuvo que quitar dinero del calcetín para acudir a un buen jurista. A sus años, un grupo de activistas con vocación de ONG ecológica le había denunciado y una juez apreciaba en su conducta a saber qué indicio de delito por maltrato reiterado a quién sabe qué especies animales. Tocaba defenderse y pidió cita. Su abogado tenía un perfil de águila, una expresión felina, un cenicero hecho con el caparazón de una tortuga y una experiencia en querellas como para formular un alegato de inocencia por todo lo alto. Le recibió en una tarde de borrasca y alabó la larga barba de su cliente. Sabía que la lluvia le traía viejos y gratos recuerdos al anciano, y no dudó en tranquilizarle con voz persuasiva: Me encargo de todo y no tenga la menor duda de que vamos a ganar, Noé.

 

 

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