Me quedé pensando

Monica Vielba Serrano · Valladolid 

Hoy recibí una visita inesperada en mi despacho; una mujer extraña, siniestra. Me miraba de manera desconcertante. Se sentó y comenzó a delirar, me hablaba de ética profesional, de dignidad. No comprendía sus palabras. ¡No puedo garantizarle ninguna resolución a su problema, si no me lo explica claramente! Insistí.
Tras un prolongado silencio, me miró fijamente diciendo: “El abogado primero ha de ser buena persona y sólo así será buen abogado”. ¿Es usted buena persona?.
Un escalofrío comenzó a recorrer mi cuerpo. Se levantó y dejó sobre mi mesa un panfleto que decía: “Piensa en las consecuencias de tus actos”. Léelo -dijo- te doy el plazo de una semana para que me contestes. Antes de irse se volvió y mirándome fijamente dijo: “Soy tu conciencia”.
Tras su marcha, intenté estudiar el juicio de un ginecólogo acusado de homicidio y evasión de impuestos que debía defender, ¡ No podía !. Me quedé pensando…

 

 

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