Nostalgia

Beatriz García Alba · Madrid 

Hacía ya 30 años que había dejado la abogacía, para dedicarse a su gran pasión. Y ahora, por fin, una prestigiosa revista acaba de conceder una de las puntuaciones más altas a uno de sus caldos. Sin embargo, el éxito no tenía el gusto afrutado que siempre había imaginado y añoró el tiempo en que las salas de juicio le hacían hervir la sangre y le aceleraban el corazón. Ese engreído de Parker no había sido capaz de concederle un 100 el año con la vendimia más sublime que recordaba. Levantó el teléfono y respiró antes de lanzar el globo mediático, “he decidido interponer una denuncia contra Parker”. Saboreó el desconcierto del periodista, luego el teclado ardió bajo sus dedos ebrios de litigio, redactó el comunicado de prensa, escribió la denuncia, anticipó las alegaciones y contra-alegaciones… El mundo había perdido un viticultor pero había recuperado un abogado.

 

 

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