¿Y que otra cosa podría ser?

Maria Teresa López Hernández · Alcorcón (Madrid) 

Desde chiquillo tenía claro que quería ser abogado. ¿Por qué? respuesta sencilla para pregunta fácil: ¿Existe profesión mejor? Apenas tenía diez años el primer verano que escuché a mi abuela quejarse porque la señora no le devolvía la fianza, excesiva, dada por el alquiler veraniego de la casucha de campo, casi granero, alegando que el desconchado de la pared que, bajo mi opinión, debió realizarse comenzando el siglo pasado, había sido realizado ese verano, o que el desgaste natural de los enseres requería un suplemento adicional. Aún recuerdo el tener que comparecer en el caserón, casi fantasmal, donde vivía la señora para defender nuestra inocencia, aun recuerdo las excusas para no recibirnos, alegando estar ocupada la señora con sus menesteres, inexistentes, aun recuerdo mi necesidad de ser abogado defensor de causas nobles y justas. Aún recuerdo las lágrimas en los ojos de mi abuela cuando mi deseo se cumplió.

 

 

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