JEYMAN NIGHT MAN

JUAN CARLOS MORILLO ROLDÁN · Bilbao 

Apenas tenía 28 años. Su rostro destilaba perjurio y su inocente apariencia no presagiaba su malicia. Ese era Jeyman, un auténtico crack… Se movía entre una nube de luces rojas y mujeres desnudas, como un enanito entre las faldas de Blancanieves…Igual besaba a una chica que introducía dinero en su tanga roja con pecaminosos propósitos de lascivia inherente a su naturaleza juguetona. El calendario no daba de si para sus innumerables juergas en el “Delicias Night Club”. Al amanecer el dueño del garito se acercó y, lejos de reclamar la cuenta, entre lágrimas le dijo “esto se acaba Jey, me desahucian…” Jey le tranquilizó con un fraternal abrazo “a mi cuenta…” y siguió bebiendo. Cuando el dueño del garito fue al Juzgado temblando, sin fuerzas, y abrió la puerta de la sala del Juzgado creyó morirse. Allí estaba aquel niño de sonrisa picarona vestido de negro con puñetas blancas…

 

 

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