EL PERRITO PONCHO

Laura Nieves Muñoz Rubio · Ciudad Real 

El timbre de la puerta me devolvió a la realidad. Llevaba toda la mañana intentando extraer de mi aturdida mente el argumento definitivo para conseguir la custodia de la única hija de cinco años de mi cliente. El expediente de divorcio era un auténtico ladrillo, con un enorme inventario de la jugosa sociedad de gananciales del matrimonio. Abrí la puerta y el cartero me extendió la cédula de citación para el juicio junto con el informe del psicólogo infantil que había atendido a la menor a petición de ambos progenitores. Lo leí con manos temblorosas y por fin, la tensión dejó paso al humor.¡€™Preguntada la menor con quién de sus papás preferiría vivir, ésta ha contestado sin dudar que con quien tenga a su perrito Poncho?, rezaba el informe. Solté una sonora carcajada y recordé el porqué de mi pasión por los procedimientos de familia.

 

 

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