Votación y fallo

África Aranda Gallegos · Barcelona 

El Magistrado llevaba semanas buscando. Cuanto más revolvía su oficina, más nervioso se ponía. Pero seguía sin aparecer. Había considerado la posibilidad de que algo se perdiera durante la mudanza a la nueva Ciudad Judicial y había adoptado tantas medidas de seguridad que sus funcionarios llevaban una semana mirándole con cara de limón. Sin embargo, la mala suerte, los hados y los idus habían querido que su objeto más preciado se volatizara entre las toneladas de papel removido. Le hubiera importado menos, perder el expediente del contencioso estrella de la Sala que presidía… Para eso, por lo menos, tenían un código especial. Pero si no lo encontraba… Si no apretaba su payaso de goma mientras dictaba Sentencias, entonces volvería nuevamente a aquel Juzgado mixto de allende el río Llobregat. Porque el Magistrado estaba convencido de que el feo muñequito era en realidad quien resolvía apelaciones e imponía las condenas.

 

 

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