Venganza y zapatos

Mayte González-Mozos · Toledo 

No importará, si alguna noche falla la «dormidina» que disuelvo en tu sopa, y tienes una mudanza de ánimo, al descubrir cómo disfruto las madrugadas de los sábados, cuando subo a mis zapatos de aguja que me llevan a los «after» de la ciudad. Donde los jóvenes se disputan mi compañía. Cuando alguno de esos cuerpos se frota con el mío ya maduro, saboreo el imaginarte roncando en nuestra cama. Lo hago desde que me avisaste del supuesto viaje; por el último contencioso. Entré en tu bufete tras teclear el código. Quería sorprenderte con el chaleco color limón; tu regalo de cumpleaños. Y presencié tras una rendija de la última puerta, cómo los zapatos, de la payasa de tu secretaria, se subían encima de los tuyos, los que yo te había limpiado. Y otros; los míos, silenciosos y planos, desanduvieron los pasos.

 

 

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