La Mascota

Carlos Alejandro Ramírez Giraldo · Medellín (Colombia ) 

El joven y recién graduado abogado adquirió un prodigioso animal de manos de un payaso de circo que, por razones de mudanza y cambio de oficio, debía deshacerse de él. El loro se sabía de memoria todo el Código Penal: repetía, recordaba, completaba y citaba cada uno de los libros, capítulos, artículos, parágrafos e incisos. Así, el abogado se limitaba a digitar velozmente lo que le dictaba el instruido y contencioso animal. Pero semejante negligencia intelectual terminó en un embrutecimiento paulatino. En poco tiempo pasó de amo a mascota: lo transportaba en sus hombros hasta la sala del tribunal, lo depositaba en el estrado y esperaba pacientemente a que el loro terminara la enconada y elocuente defensa que hacía del acusado. Luego volvían a casa, le servía de cena cacahuetes y semillas de alpiste con limón y le leía un poco de jurisprudencia antes de dormir.

 

 

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