Una buena noticia

Roberto Sierra Gabarda · Pamplona (Navarra) 

Una multitud se agolpa frente al portal, en una suerte de comparecencia espontánea sin ofrecer violencia o coerción. La suerte está echada. Perder aquel caso no me dejó indiferente como abogado. La reacción de una familia al saber que su vivienda sería embargada fue un duro golpe. Hoy todo acabará y vendrá lo peor: semanas viviendo en un humilde hotel gracias a las donaciones solidarias y después, quién sabe. Varios hombres trajeados preguntan por el letrado de la familia. Me identifico y me entregan una carta. La abro y la leo con nerviosismo: la ejecución ha quedado suspendida, el banco accede a negociar. Estalla el júbilo y la familia rompe a llorar. Hoy se ha ganado más que un caso. No puedo resistirme a contarle la historia al taxista y él me responde que la vida no es sino un sobre del que no sabes qué va a salir.

 

 

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