Antepenúltima acentuación

Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

Antepenúltimo caso. Las probabilidades de que destacara en las efemérides del juzgado eran mínimas. “Diáfano como el aire…otro caso plagado de términos llanos, quizá con alguno agudo…”, musitó el juez y arqueó una ceja al abrir la carpetilla. “¡Cáspita! Han incluido un ¡índice!”. Su asombro cobró más énfasis al leer el prometedor catálogo. “El acusado es el único vástago de… Presenta una patología de… ¡Vértigo! Pruebas… brújula que llevó a la montaña…”, y su sorpresa fue mayúscula al descubrir que el arma homicida era… “¡un carámbano de hielo!”. Una oleada de éxtasis recorrió su cuerpo. Apoteósico. Aun a riesgo de sufrir un síncope, el magistrado se incorporó súbitamente y recuperó su ímpetu. Coronaría su carrera jurídica, jalonada de sentencias ecuánimes e íntegras, con un sumario único. Su máxima llegaba a su máximo. Un caso totalmente proparoxítono. “Ha vuelto el ínclito… el ímprobo… ¡el juez esdrújulo!”, acentuó el magistrado.

 

 

 

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