Imagen de perfilPequeño Juan

JOSE LUIS MIRAGAYA SALDAÑA 

Era cliente habitual del despacho.

Resiliente hasta la desesperación, capaz de construir varias vidas con materiales de deshecho, Pequeño Juan tuteaba al desahucio a diario. En un entorno urbano asfixiante, una vivienda no le duraba más de una semana, cualquier trabajo menos.

La última vez que lo vi me esperaba en la escalera de los juzgados. Me pidió un pitillo y lumbre. Me dijo que no me preocupara, que todo se iba a solucionar. Se alejó sin despedirse.

Hoy leo la noticia en el periódico de que una Ong que ayuda a personas sin hogar va a contar con el asesoramiento de Pequeño Juan. De nuevo en marcha Pequeño Juan.

 

 

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