Recurso excluyente

Miguel ¡µngel Gayo Sánchez · Sevilla 

El Parlamento de Europa tomó la drástica medida: todos los abogados serían recluidos durante tiempo indefinido en un gigantesco cubo de cristal como escarnio público. Las poblaciones, hartas de picapleitos, leguleyos y resto de subespecies, llevaban años pidiéndolo a gritos, y los políticos, prestos a escuchar al pueblo, así lo decidieron. La prontitud del señalamiento me llevó a presentar un recurso con un argumento demoledor. Pedía la absolución únicamente para los abogados de familia, pues alguien debería ocuparse de tramitar el divorcio de tanto jurista recluso. Y si bien es cierto que gané el excluyente recurso (por algo me conocen como el mago de las apelaciones), el resto de colegas mostraron sus peores sentimientos para conmigo. Es más. Cuando me paseo por fuera del cubo como un turista cualquiera, golpean el cristal y me lanzan insultos viles. También hacia mis cíclicas acompañantes, todas ellas solitarias divorciadas con suculentas pagas compensatorias.

 

 

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