El peregrino

Eva María Cardona Guasch · Ibiza 

Se puso en marcha. Solo. Agnóstico practicante, inconscientemente buscaba absolución. ¿Su pecado? Vanidad de brillante jurista (examen de conciencia), acongojado por haber perdido su vocación de abogado de nobles causas (arrepentimiento). Necesitaba vislumbrar ideales, poner orden en sus prioridades, como Rubik en su cubo. Dirigió sus pasos hacia el Oeste para encontrar su Norte. Siguió el señalamiento de muchos otros que le precedieron. Igual que el Mago la estrella. Convivió cuatro semanas con peregrinos de dispar procedencia y condición, pero única meta: Santiago. ¿Qué bendita fuerza les hermanó y fortaleció en el Camino? ¿Cuál el motivo de celebración bajo el Pórtico de la Gloria? Descubrió porqué Europa se hizo caminando y con qué se construye la concordia. Podía contribuir a preservar el preciado material. Propósito de enmienda: “Aceptaré el nombramiento, magistrado del Tribunal de Derechos Humanos. Protegeré la libertad y la tolerancia con la pasión del joven abogado que fui”.

 

 

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