Crimen Perfecto

Elisa García García · Burgos 

No dejaste que terminara mi carrera de derecho: había que cuidar a los niños, hacer la comida, planchar la ropa, incluso organizar tus expedientes de querella, y luego, cuando ya me sentía demasiado vieja, conociste a esa pelandusca y sin apenas darme explicaciones, te largaste con ella. Me dejaste sola, sin trabajo, sin los chicos, sin esperanzas. Pensé en ir a la estación y tirarme al primer tren que pasara. Luego lo medite mejor y me apeteció observar como agonizabas y ver pasar tu cadáver por delante de mi puerta. Fue muy duro al principio. Terminé mi carrera, oposite al Ministerio de Hacienda y me gané la nomina mientras controlaba tus tejemanejes. Eso me fue fácil, bien sabia como actuabas. La primera inspección te saco de quicio, las siguientes te provocaron un infarto y hoy estoy viendo tu esquela en el periódico.

 

 

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