Traición

Elena Muñoz Colera · Jerez de la Frontera (Cádiz) 

Berlín, 17 de enero de 1944.

Gerda Müller se frotaba nerviosa las manos mientras el Letrado se acercaba a ella para iniciar su interrogatorio. La sentencia sería de condena a muerte. Como espía para los americanos había conseguido una valiosa información sobre el cohete V2 que había salvado la vida de miles de personas. Aunque eso poco le importaba ya, ni tampoco que su país perdiese la guerra. Solo podía pensar en él, el Coronel Ripley, por el que había cometido un crimen tan terrible como la traición y por quien había sido tan cruelmente traicionada. Fingió atragantarse con su saliva y con un hilo de voz pidió permiso al Tribunal para comerse la gominola que sacó de su bolso. Solo un segundo después de tragarla sintió el cianuro recorriendo sus venas y se dejó llevar a otro mundo, a otra guerra … la de su conciencia.

 

 

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