“…Y LE DIJO EL TIEMPO A LA ILUSIÓN:…”

Manuel Fernández Fuentes · Arahal (Sevilla) 

¡Los síntomas propios del síndrome de la desazón, el continuo vivir en un desahucio, el estrés de las situaciones agobiantes, el corazón en la boca a cada instante, las defensas de tu cuerpo bajas, inadvertidas! ¡Eso es lo que te espera, hijo, si cómo dices, quieres ser abogado! ¿Te lo has pensado bien? – así desgranada mi padre el torrente filípico, al verme con el sobre de la matrícula de la facultad de Derecho. Yo intento recordarle aquellas virtudes a las que él siempre se agarraba: ¡Pero… padre! ¿Y… la Justicia… la Razón… la Equidad? El, achacoso, muy vencido había pasado por todos los filos, pisado todos los estrados y rezongaba: ¡Esas virtudes, son como las estrellas fugaces, hay que estar alerta para verlas en la negrura de la noche, hijo mío! ¡Anda, rellena los impresos de la matrícula, ahora tendré que enseñarte a perder!

 

 

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