CANDADOS EN LA MENTE

LUIS JAVIER Cí RDOBA HERRERA · MADRID 

Mis continuos ataques de ansiedad habían llevado a mi mujer Margarita a regalarme una sesión de acupuntura por mi cumpleaños. Es curioso las interconexiones sensoriales que existen en nuestro organismo. A través de punciones en determinados puntos de mi cuerpo el espigado terapeuta fue liberando candados de tensión en mi mente hasta que caí mansamente en los brazos de Morfeo. Al despertar el cadáver del acupuntor yacía inmóvil sobre la camilla atravesado por una infinitud de agujas. Yo tenía puesta su bata. Dado que no presentaba tóxicos en mi organismo, mis abogados consiguieron demostrar que todo lo hice siguiendo instrucciones de mi subconsciente basándose en los casos de Albert Tirrell de 1846 y Kenneth Parks de 1987. Ni siquiera ingresé en un psiquiátrico dado que jurídicamente el sonambulismo no es un trastorno mental. Me pregunto qué dirán ahora cuando vean la que he liado en clase de yoga.

 

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