Imagen de perfilLa justicia en el banquillo

Jaime Monés · Barcelona 

Sin duda aquel era un día especial en la historia de la Corte Internacional de Justicia. El Tribunal de la Haya iba a emitir su veredicto seis años después de finalizar la barbarie que supuso la invasión de Ucrania. Previamente, las Naciones Unidas lograron aprobar una reforma legal para eliminar la cláusula que concedía inmunidad al acusado y, así, permitir juzgarlo por crímenes de lesa humanidad. El juez estaba a punto de dictar sentencia e instó a la sala a ponerse en pie. El alguacil ayudó al imputado a levantarse del banquillo. El magistrado declaró a Vladímir Vladímirovich Putin culpable de todos los cargos. El condenado se mostró impasible. No se inmutó. Ni siquiera pestañeó. Los aguaciles esposaron la figura fotográfica de cartón a tamaño real y se la llevaron bajo custodia. Putin hacía 6 meses, 6 días y 6 horas que había muerto tranquilamente en su casa.

 

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