Imagen de perfil«Declaración de amor»

Aída Muñoz Núñez · Madrid 

Cuando vemos cerca nuestro final, intentamos vigilar nuestras acciones para dejar huella al marcharnos. Me estoy agotando, muero con cada palabra que escribo; por eso, necesito contar mi historia.
Trabajé casi un lustro para un abogado con acceso a los casos más populares del país. Tiene cuarenta años de edad y un futuro prometedor. Me enamoré de él, sí.
Inteligente, guapo, trabajador… su lema resume su actitud: «Vivo para proteger los derechos de mis clientes». Solo tenía un inconveniente: estaba casado. Yo no podía parar de mirarle… ¡era tan feliz cuando me ponía los dedos encima…!
Ayer fue el mejor día de mi vida… su mujer entró al despacho y gritó: «Quiero el divorcio». Me volqué a escribir decenas de páginas sobre el caso, y así empeoró mi salud: me quedo sin tinta… Por ese motivo, dejo esta nota antes de desaparecer:

“Te a…maré siemp…re. Tu plu…ma Montb…lanc”.

 

 

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