Imagen de perfilEl abogado del Gran Café

Francisco José Méndez Pedrero 

D. Juan, un abogado atípico. No tenía placa, despacho, teléfono. No los necesitaba. Dormía en una pensión,pero su casa era el Gran Café. Ese emblemático establecimiento, de una capital de la España de los 50, era su apoyo y sustento. Tenía con él una especial alianza , con sus empleados y clientes, su auténtica familia, y su presencia permanente, contribuyó a fortalecer el buen nombre del sitio y de su persona. Dirigía una conocida tertulia diaria , siendo el letrado con más prestigio de la urbe , atendiendo a sus defendidos ,en una mesa de marmol, que tenia reservada desde hacía décadas . Destinaba la casi totalidad de sus ingresos, a la solidaridad con los más necesitados y a cooperar con la Cruz Roja. El Gran Café no cerraba nunca, sólo lo hizo el día de su funeral, después del velatorio, de cuerpo presente, que se celebró allí.

 

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