Imagen de perfil12 DE JULIO

ANTONIO LUIS MIRANDA SANCHEZ 

Raimundo falleció ayer, once de julio. A pesar de superar los ochenta años, había renunciado a la jubilación y seguía ejerciendo como abogado del turno de oficio. Cada doce de julio, aprovechando el día de celebración de la justicia gratuita, abandonaba su despacho y salía a pasear luciendo con orgullo su añosa toga. Era su manera de reivindicar la vocación de ayudar al desfavorecido, de facilitar el derecho fundamental de defensa a cualquiera que careciera de medios económicos.

Hoy, doce de julio, varios compañeros organizamos una pequeña concentración frente a su despacho como póstumo homenaje. Colgada desde su ventana, ondeaba al viento esa misma toga que vistió durante décadas de ejercicio profesional. Un aire cálido la hacía oscilar en las alturas, pareciendo que esa prenda tuviera vida propia. Todos intuimos que, quizás, Raimundo había solicitado un día de gracia para asistir, un año más, a la celebración de aquel día.

 

+16

 

Queremos saber tu opinión

4 comentarios