Imagen de perfil«Demostrarlo fue un arriesgado reto»

Maria Luisa González Brito 

Representar aquella situación se había convertido en una aburrida rutina. Primero ante la policía, luego ante su abogado y ahora ante el Juez.
Lo que aconteció en una única ocasión se transformaba en una ya consuetudinaria declaración.
Su Señoría le observaba perplejo mientras aquel extraño sujeto narraba los hechos.
– «¿Confiesa usted que, disfrazado de Papá pitufo con un calcetín rojo en la cabeza y armado con un machete y una pala, allanó una propiedad privada causando daños irreparables en un jardín y provocando el pánico entre los vecinos para llevarse un desfavorecido y malogrado cactus de silueta amorfa porque, según ha manifestado usted mismo, es una fuente incalculable de felicidad?
– » Lo confieso».
Una tímida risita brotó de su abogado. Su Señoría levantó la vista. Todos los presentes arrojaron tal explosión de carcajadas contenidas que contagiaron al propio Juez.
Parecía que la felicidad había inundado aquella seria Sala.

 

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