Ilustración: Juan Hervás


SIN QUERER JUSTIFICAR A NADIE

Guillermo Sancho Hernández · Piles (Valencia) 

El fiscal solicita prisión sin fianza para Sebastián. Discrepo de su opinión, pero me lo esperaba. Conozco al imputado desde que éramos unos chiquillos de barrio humilde. – No me acompañes, por favor – me decía Sebas cada vez que su padrastro, sin menester conocido, le obligaba a llevar un paquete a `la casa del tío´. Un pupitre vacío en la escuela, un par de tardes al mes. ¿Quién iba a sospechar de la mochila de un niño? – Estudia, quizá algún día te necesite – me repetía Sebastián, con una media sonrisa triste, cuando yo le preguntaba por aquellos encargos. Palabras que no entendí entonces. Los años pasaron, y la vida nos separó. Hoy he tenido que comparecer ante mis recuerdos, y asistir como abogado al hombre acusado de un delito contra la salud pública, al joven cuya pista perdí demasiado pronto, al niño que no tuvo infancia.

 

 

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